Thursday, December 28, 2006

 

Política familiar: el coste de no prevenir.

Un amplio informe sobre la familia puede marcar un cambio en la política británicaPolítica familiar: el coste de no prevenir

Firmante: Agustín Alonso-Gutiérrez27-12-2006140/06

En Gran Bretaña la defensa de la familia empieza a verse ya como una pieza central de la política social y no como un tema para moralistas. Es una de las principales apuestas de la modernización y el cambio de imagen del partido conservador. Más que una cuestión ética o ideológica, a estas alturas es ya una necesidad, y quizá se pueda convertir incluso en un problema de supervivencia.

"Las familias son la fuente última de la fuerza o la debilidad de nuestra sociedad. Las familias importan porque casi todos los problemas sociales que afrontamos dependen de la estabilidad familiar. Si los índices de matrimonio suben, si los de divorcio descienden, si más parejas permanecen juntas por más tiempo, ¿sería mejor nuestra sociedad? Mi respuesta es sí. Y por lo tanto yo estableceré un sencillo ‘test’ para todas y cada una de nuestras políticas: ¿Ayuda a las familias?". Esta declaración de intenciones procede de David Cameron, el líder del Partido Conservador, embarcado en dar un nuevo impulso a los "tories".
Sus rotundas afirmaciones en defensa de la institución familiar han servido para respaldar el informe presentado por el grupo político de Justicia Social de su partido en el que se buscan las causas de la pobreza y la conflictividad social que afectan a los británicos, y en especial a los jóvenes.
Este informe, titulado "Breakdown Britain" –juega con el doble significado de breakdown: "crisis" y "análisis"–, ha sido coordinado por el antiguo líder conservador Ian Duncan Smith, y realizado por un numeroso grupo de especialistas de diferentes áreas. Se centra especialmente en los perjudiciales efectos de la crisis de las familias manifestados en la pobreza, la delincuencia, el deterioro de la salud física y psíquica, o el fracaso escolar. El estudio, dice Duncan Smith, "muestra más claramente que nunca los destructivos efectos de la crisis de la familia sobre millones de niños".La familia, en el centro
Con el lanzamiento de "Breakdown Britain" se entiende mejor el deseo declarado por Cameron desde la convención de su partido, a comienzos del otoño, de "poner a la familia en el centro de nuestro programa". Ciertamente puede empezar por barrer la propia casa, ya que en los últimos tiempos han sido políticos conservadores los que han protagonizado algunos "affaires" matrimoniales más llamativos.
Pero el informe demuestra con datos lo que el sentido común indica: que los cambios que en las estructuras familiares no son sólo una cuestión de moral sexual privada, sino un problema de enormes consecuencias sociales.
Las 517 páginas del informe se dividen en cinco volúmenes, en un intento de mostrar lo que consideran "cinco vías hacia la pobreza": fractura familiar, fracaso escolar, endeudamiento, dependencia de los subsidios, y adicciones al alcohol y a las drogas. El más jugoso, y en el que los mismos conservadores han puesto el acento, es el que trata de las "familias fracturadas".
El documento analiza en primer lugar los cambios demográficos producidos en la sociedad británica desde 1970. Señala el descenso del número de matrimonios (el número anual de matrimonios ha caído un tercio, y el total ha caído en dos tercios) y el significativo incremento de familias monoparentales. Los índices de divorcio se han estabilizado desde 1980, pero se corresponden con un crecimiento continuado de rupturas familiares protagonizadas por parejas de hecho, que son en términos generales dos veces más proclives a romperse que los matrimonios.La crisis familiar pasa factura
En el capítulo dedicado a las consecuencias de la crisis de las familias, se incluyen las disfunciones familiares (problemas de salud, carencias educativas, abusos en el seno de la familia, violencia doméstica...), la pobreza y la dependencia de los subsidios, la delincuencia y el crimen, el impacto en la tercera edad, el coste para el Estado y su influencia en el mercado inmobiliario.
El informe refleja que la salud psíquica y la longevidad es generalmente mejor en las personas casadas que en las que no lo están. Y las crisis familiares elevan el riesgo de violencia doméstica. Los hechos muestran que el elemento más claro de predicción de ésta es ser una mujer separada. Un estudio encontró que el 22% de ellas la había experimentado en el año anterior, aunque no aclara si la violencia existe previamente a la separación y es causa de ella, y remite a un estudio de 1999. El documento recoge las conclusiones de otro análisis que señala cómo las mujeres han sufrido más agresiones físicas por su pareja en el caso de no estar casadas.
En lo referido a la pobreza y la dependencia de los subsidios, después de una ruptura marital las mujeres son de media un 18% más pobres, y los hombres están un 2% mejor en términos económicos. El impacto de la desmembración familiar en la delincuencia queda ilustrado por "el hecho de que el 70% de los delincuentes juveniles proceden de familias monoparentales y los niveles de comportamiento antisocial y delincuencia son más altos en hijos de familias separadas que en aquellos de familias intactas. Un tercio de los encarcelados y más de la mitad de todos los jóvenes delincuentes han pasado por el sistema de protección de menores".
Los mayores también soportan las consecuencias de la fractura de las familias, no sólo por la complicación de las relaciones familiares, sino tamsbién por un cambio ético a la hora de percibir as relaciones: "ya no se ve como un deber moral cuidar a los parientes mayores (...). La losa de ese cuidado está recayendo en el Estado".Las parejas casadas son más estables
"Breakdown Britain" dedica gran espacio a señalar las dificultades que las políticas fiscales de apoyo a la familia imponen a las parejas estables. "Penalización a la vida en común", lo llama. El Institute for Fiscal Studies ha mostrado que las familias con ingresos modestos puede que sufran una gran penalización económica si los padres aparecen unidos ante el sistema de subsidios. Los subsidios que concede el sistema estatal están calculados en función de los ingresos conjuntos de una pareja. Las ayudas son mayores en el caso de que la pareja esté separada o al menos lo parezca ante el fisco, lo cual alienta la cohabitación frente al matrimonio.
"Además, la proporción de ingresos disponibles derivados de la protección a la infancia han crecido a lo largo de los pasados 30 años. Esta protección proporciona alrededor del 30% de los ingresos disponibles de media a las familias monoparentales, mientras que en las familias biparentales con hijos representan menos del 10%", dice el informe.
El sistema legal también tiene parte de la culpa en el desarrollo de la crisis. "Breakdown Britain" critica la extensión de derechos propios del matrimonio a parejas de hecho, ya que anima a formar relaciones claramente menos estables. El informe recuerda que "un abrumador ‘corpus’ de investigaciones" demuestra la mayor estabilidad de las parejas casadas frente a las que cohabitan. Parece que el amor también es una cuestión "de papeles". Hay estudios que indican que las parejas casadas con hijos se rompieron cinco veces menos que las que no lo estaban antes del quinto cumpleaños de su hijo. El 75% de los conflictos familiares que hoy afectan a los jóvenes están protagonizados por familias cuyos padres no están casados.Una nueva política familiar
"Breakdown Britain" pone número a los costes que supone para el país el intento de subsanar las consecuencias de las fracturas familiares. El gobierno laborista ha tratado de abordar la cuestión a través del sistema de subsidios, que ha invertido anualmente 20.000 millones de libras (casi 30.000 millones de euros): de ellos, más de 15.000 millones de libras (22.000 millones de euros) en prestaciones sociales dirigidas fundamentalmente a familias monoparentales y otros 3.000 millones de libras (4.500 millones de euros) en el programa "Sure Start", para supervisar la educación de los hijos de hogares rotos. Y, sin embargo, las cifras que dan pie a la preocupación no menguan.
El dato es una respuesta a las corrientes sociales y políticas que, contra lo que sucede en cualquier otro campo, centran sus propuestas en curar, dando por supuesto que no se debe prevenir. Piden más inversión de dinero, asumiendo que el cambio social es irreversible y no se debe hacer nada para evitar las rupturas familiares. Incluso esas ingentes sumas de dinero acaban siendo como una tirita en la brecha social abierta por la crisis de la familia.
"Rechazamos el confortable mantra de que la política puede o debería ser por completo moralmente neutral, pues en la práctica es imposible", afirman los redactores del informe. "Aunque no se debe moralizar (en el sentido peyorativo), las relaciones con compromiso son esenciales para la ecología social de la familia, la comunidad y el país, y hay que fomentar las familias que tienen este fundamento", dice el informe. Y mete el dedo en la llaga con honestidad: "La comunidad legislativa (incluidos políticos, legisladores y estudiosos), en materia de crisis familiar se ha mostrado reacia a agarrar el toro por los cuernos siendo claros acerca de los beneficios del matrimonio y las relaciones con compromiso, y las razones a favor de apoyarlas y alentarlas. (...) Son conscientes de su propia fragilidad. Muchas de sus propias familias han sufrido su disolución u otras crisis, y ellos están incomprensiblemente determinados a no moralizar".
Por otra parte, "Breakdown Britain" reconoce que tratar de subsanar la grave crisis que afecta a las familias, para parar sus consecuencias, "no debe eliminar de la agenda las preocupaciones acerca de los subsidios infantiles. Pero los subsidios a la infancia dependen estrechamente de la calidad de las relaciones paternas y son los hijos, a menudo, los más vulnerables cuando las familias se rompen".

http://www.aceprensa.com/art.cgi?articulo=13235

Thursday, November 02, 2006

 

Los medios audiovisuales de ocio deben usarse en familia

Entrevista

Fernando García comenta las conclusiones de una encuesta sobre el empleo de Internet, teléfono móvil, videojuegos y televisión por parte de chicos de 10 a 18 años

Firmante: Rubén Pereda01-11-2006117/06

Se ha escrito mucho sobre los efectos de la televisión en niños y adolescentes. Pero hoy existen otros medios de ocio audiovisual a los que también deben prestar atención padres y educadores. De hecho, el público infantil es el que menos horas pasa frente a la "tele", y si tuvieran que elegir, la mayor parte de los chicos de 10 a 18 años se quedarían con Internet, los videojuegos o el teléfono móvil.

Los anteriores datos proceden de una encuesta sobre uso de medios audiovisuales, realizada por el grupo de investigación Civertice (www.civertice.com), a 4.000 alumnos de esas edades que estudian en más de 25 centros educativos de distintos lugares de España. Fernando García, profesor y director de Comunicación del Colegio Irabia, de Pamplona, ha participado en el estudio y, basándose en los resultados obtenidos, ha editado recientemente el libro "¿Chateamos? Análisis educativo de esta nueva forma de comunicación", que va acompañado de un DVD con recursos didácticos.
— ¿Qué rasgos destacaría del estudio realizado?
— En primer lugar, se trata de una encuesta muy abierta, sin hacer un muestreo según criterios estadísticos. El proyecto se entiende también como un servicio para los colegios que desean sumarse a la iniciativa ofreciendo a todos sus alumnos la posibilidad de participar en nuestra encuesta. Además, en breve se extenderá a otros países.
Técnicamente, se divide en cuatro capítulos: Internet, móvil, videojuegos y televisión, haciendo hincapié tanto en el consumo como en la publicidad. Esta amplitud de temas ha permitido observar, entre otros datos curiosos, la preferencia que tienen las chicas por el móvil, frente al mayor interés de los chicos por los videojuegos.
También es muy llamativo que no se produzca un claro desplazamiento entre las diferentes pantallas: la aparición de Internet no ha supuesto un descenso drástico del consumo de televisión. Lo que se observa es que hay grandes consumidores de todos los medios, junto a chicos que apenas consumen.
Las diferencias entre los sexos también se refieren a los contenidos: por ejemplo, en los videojuegos hay una mayor preferencia de las chicas por aquellos en los que no hay que competir, sino que priman las relaciones sociales. La industria del entretenimiento ha visto la posibilidad de abrir mercado ofertando juegos más adecuados para las chicas.El experto es el niño
— Una parte del estudio se dedica al uso del ordenador y, en especial, a Internet. ¿Qué conclusiones son las más destacables?
— Existen muchos aspectos llamativos. Por ejemplo, la cuarta parte de los encuestados tienen ordenador en su habitación; obviamente, los problemas que derivan de esto –incluso la falta de sueño– no pueden dejarse de lado.
Por otro lado, la conexión a Internet disponible en los hogares españoles es más frecuente en las familias con hijos pequeños, ya sea porque los padres son más jóvenes, ya sea por la presión de los hijos. Igualmente, está más extendido en las casas que en las escuelas.
Además, y este es un dato fundamental, el experto en Internet suele ser el hijo: los chicos aprenden solos y son ellos los que tienen que enseñar a sus padres. Con esto, los padres pierden potencial educativo: deberían plantearse el acompañar a sus hijos desde que son pequeños a navegar por la red, convirtiéndose así en un referente. Una de las medidas que, a raíz del estudio, hemos visto que se debe recomendar es el uso de los medios de ocio audiovisuales como un punto de encuentro de la familia, de tal forma que no sea algo individual, aislante.
— ¿Cómo es la actitud de los padres frente a los nuevos medios de ocio audiovisual?
— Las actitudes no son homogéneas, y son claramente diferentes según el medio que se trate. Por ejemplo, el móvil es el regalo "estrella" de la primera comunión, y los fabricantes se dirigen cada vez a clientes de menor edad.
El caso de Internet es el que merece más atención, precisamente porque es el que menos se puede controlar y, en cierta medida, el que ofrece mayor número de posibilidades. Es sintomático que apenas el 10% de los niños encuestados tenga instalado un filtro de contenidos en el ordenador, mientras que prácticamente la totalidad de los ordenadores españoles tienen un antivirus: parece que la preocupación mayor es por lo que le pueda pasar al ordenador, y no por lo que le ocurra al chico que lo usa.
En este sentido, las tres cuartas partes de los encuestados reconocen que en su casa no hay discusión acerca del uso de Internet: ellos son los que disponen libremente del ordenador. Y son menos del 10% los que tienen alguna prohibición, que se refiere generalmente a cuestiones económicas: comprar, dar información, enviar mensajes...El ordenador, en su sitio
— ¿Y qué medidas propone?
— Ante todo, compartir, que no consiste en estar con los hijos siempre que van a jugar a un videojuego, o a conectarse a Internet, sino que se trata de buscar que en algún momento se convierta en una actividad familiar, en ocio para todos. Suelo comparar el uso de las nuevas tecnologías con una excursión: efectivamente, los padres no acompañan siempre a sus hijos cuando salen por ahí, pero de vez en cuando sí que lo hacen, y así, las excursiones se convierten en un plan familiar: se trata de plantearse lo mismo frente a la pantalla.
El ordenador tiene sus propias características: hay que enseñar que se trata de una herramienta de trabajo y, en consecuencia, ponerlo donde se vaya a trabajar: lo mejor es un cuarto de estudio o un despacho, si es posible. También es muy recomendable usar un portátil, aunque sea más caro: permite guardarlo y usarlo sólo con una razón. Tenemos que convencernos de que se trata de un electrodoméstico más, que tiene su función y que se usa únicamente cuando hace falta. También hay que instalar un filtro de contenidos, limitando las páginas que se pueden visitar e incluso el horario de acceso y la duración de las conexiones. Por lo que respecta al chat, ha de prohibirse absolutamente.
Respecto de los videojuegos, los padres tienen que conocer unos cuantos –cinco o seis– y permitir únicamente esos. En Internet existen páginas que informan adecuadamente, y permiten dar un criterio educativo para el uso de las nuevas tecnologías.
En general, hay que saber ofrecer un referente educativo que los padres de la generación actual no han tenido. Para eso, tenemos que informarnos y adelantarnos: el ordenador, los videojuegos, Internet... son accesibles a los niños desde edad muy temprana, con programas adecuados. Así, los niños aprenden a manejarlos junto a sus padres, y descubren que es algo útil si se dirige a un fin bueno.
Y, sobre todo, dar ejemplo: los padres tienen que exigirse. Un caso evidente es el móvil: si queremos que nuestros hijos lo usen sólo cuando es estrictamente necesario, si pretendemos que no interrumpa los momentos de reunión familiar, habrá que evitar que nos suene a nosotros en la cena. La educación, como siempre, resulta más dura para el que tiene que educar.

http://www.aceprensa.com/art.cgi?articulo=13058

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Webs de referencia: www.protegeles.com (filtros de Internet); www.pegi.info (videojuegos, clasificación europea); www.esrb.org (videojuegos, clasificación norteamericana); www.commonsensemedia.org (toda clase de productos audiovisuales, con valoraciones de los editores, los padres y los chicos); www.mediafamily.org (similar a la anterior, ofrece información para ser "media wise" o experto en medios).

Friday, October 27, 2006

 

Unos copian, otros piden derechos de autor

Se extienden los sistemas para combatir el plagio en los trabajos de estudiantes universitarios

Firmante: Juan Meseguer Velasco25-10-2006W75/06

Aunque en teoría las nuevas tecnologías son un buen aliado para la enseñanza, la realidad es que con ellas los alumnos copian más. En Estados Unidos, los profesores están hartos. Por culpa de Internet, dicen, en los últimos años ha habido un "aumento drástico" de casos de plagio. Antes, el estudiante que quería copiar un trabajo tenía que hacerlo a mano; muchos desistían y el que no cejaba en el empeño, por lo menos aprendía algo. El problema es que ahora cualquier estudiante puede bajarse de la Red, con sólo un "clic", cantidades ingentes de conocimientos listos para copiar y pegar.

Para prevenir esto, algunas universidades de Estados Unidos –como las de Maryland, Georgetown o California– han contratado los servicios de Turnitin (http://www.turnitin.com/), una empresa californiana que comprueba y certifica la originalidad de los trabajos estudiantiles. Los alumnos que presentan un trabajo han de enviarlo antes a Turnitin y, a cambio, reciben un "certificado de autenticidad". Cada trabajo queda almacenado para garantizar que ningún otro estudiante lo volverá a utilizar.
En el Reino Unido y en Canadá, cuyos sistemas educativos también se basan en la entrega continua de trabajos, diversas instituciones utilizan los servicios de Turnitin u otros similares como My Drop Box o WCopyfind. La Universidad McGill (Montreal) cuenta con un prestigioso programa para combatir el plagio, "Academic Integrity". Entre otros recursos, ofrece una guía con trucos para que hasta el profesor menos avisado identifique sin problemas un plagio.
Los profesores están encantados con este tipo de prevenciones. Pero los alumnos no están dispuestos a que termine, de buenas a primeras, una práctica de tanta tradición. En los últimos meses diversas organizaciones de estudiantes han denunciado algo sorprendente: la violación de sus derechos de propiedad intelectual. La argumentación es sencilla, pero irrefutable: alguien distinto de mí se está enriqueciendo con el fruto de mi trabajo.
La profesora Rebecca Ingalls, de la Universidad de Tampa (Florida), ha puesto el dedo en la llaga. Tras estudiar el caso de Turnitin –que presta sus servicios a 6.000 instituciones académicas de 90 países–, concluye: "Estos estudiantes entregan sus trabajos a una empresa que hace dinero a su costa, sin compensación económica alguna". Por su parte, los responsables de Turnitin alegan que su objetivo es "proteger los intereses de los estudiantes honrados".
Pero los estudiantes honrados también tienen sus quejas: ¿para qué vamos a currarnos, se preguntan, un trabajo original que nadie se va a leer? "Muchas veces los estudiantes no quieren perder cuatro horas haciendo un trabajo que cuenta muy poco para la nota global, o que saben que no va a ser leído en su totalidad", declaraba Rachel Koechel –estudiante de segundo de carrera– a "Los Angeles Times" (17-06-2006).

http://www.aceprensa.com/art.cgi?articulo=13045

Thursday, October 19, 2006

 

Propuestas para revitalizar el matrimonio

En los últimos años está presente en la sociedad civil norteamericana un fuerte movimiento a favor de revitalizar el matrimonio. Un debate que vaya más allá de los adjetivos tópicos de conservador o progresista, exige tener en cuenta lo que las ciencias sociales han revelado sobre los efectos y costes sociales de distintas formas familiares. Esto es lo que se han propuesto un nutrido grupo de profesores universitarios norteamericanos de primera fila, en un documento (1) que destaca por su análisis y sus propuestas.

No es nada fácil sintetizar en poco más de cuarenta páginas las ventajas que supone el matrimonio para la pareja y para la sociedad, así como identificar las tendencias que hoy lo amenazan y formular unas propuestas de reforma asequibles. Y citando en cada caso las investigaciones que avalan lo que se afirma. Los más de 70 profesores universitarios firmantes del documento "Marriage and the Public Good: Ten Principles" lo consiguen de modo brillante y sereno.
Se nota que entre los autores hay intelectuales relevantes, de universidades prestigiosas. Juristas como Mary Ann Glendon, de Harvard, o Roger P. George, de Princeton; filósofos como Ralph McInerny, de la Universidad de Notre Dame, o Daniel N. Robinson, de Georgetown; psicólogos como Paul C. Vitz o Roger Scruton; bioéticos como Leon R. Kass, de la Universidad de Chicago; expertos en política pública como James Q. Wilson o Jean Bethke Elshtain... Historiadores, economistas, biólogos, expertos familiares... Católicos, judíos, protestantes o no creyentes. Lo que les une es que tienen a sus espaldas años de docencia y abundantes publicaciones. Y su determinación de defender el matrimonio.Argumentos racionales
No lo hacen por su apego a una tradición o por motivos estrictamente religiosos. Defienden una comprensión del matrimonio que "es el fruto trascultural de una amplia reflexión y experiencia humanas, y está apoyada en un considerable número de pruebas proporcionadas por las ciencias sociales". Pero también advierten que "una cultura matrimonial no puede florecer en una sociedad cuyas instituciones básicas –universidades, tribunales, legislaturas, religiones– no solo no defienden el matrimonio, sino que lo debilitan tanto conceptualmente como en la prática".
Su contribución sigue varios pasos. Primero, establecen "Diez principios" que sintetizan su modo de entender el papel del matrimonio y la familia en la sociedad. En segundo lugar, aportan los resultados de investigaciones en ciencias sociales y biológicas que avalan su análisis, citando siempre la bibliografía para quien quiera comprobarla; ahí predominan los datos empíricos, referidos sobre todo a EE.UU. Pero la defensa racional del matrimonio no puede basarse solo en la utilidad; por eso sigue el análisis desde el punto de vista de la filosofía política y moral. Finalmente, hacen sus propuestas sobre políticas que fortalezcan el matrimonio como institución social.Cuatro amenazas
Estos expertos señalan cuatro tendencias que están minando los beneficiosos efectos sociales que tiene el matrimonio. El primero es el aumento de las rupturas matrimoniales:
"Desde 1960 a 2000, la tasa de divorcio en los Estados Unidos creció más del doble, pasando del 20% al 45% de todos los primeros matrimonios, aunque se aprecia un ligero descenso desde 1980. Los datos muestran que aproximadamente dos tercios de los divorcios de matrimonios con hijos tuvieron lugar en parejas con bajo nivel de conflicto, en las que la causa del divorcio no fue la violencia doméstica o el maltrato psicológico. Por desgracia, la mayor carga del divorcio de los padres recaerá sobre esos niños".
Y aquí los autores citan los abundantes estudios que han comprobado la mayor probabilidad de repercusiones sociales negativas en los hijos de divorciados (fracaso escolar, escasa relación con uno de los padres, problemas mentales, consumo de drogas, más riesgo de divorcio al llegar a adultos...).Hijos nacidos fuera del matrimonio
"Desde 1960 a 2003, el porcentaje de hijos nacidos fuera del matrimonio creció del 5% al 35%. Aunque un creciente número de estos niños nació en parejas que cohabitaban –el 42% según una reciente estimación– la mayoría pasarán gran parte de su infancia en un hogar monoparental, entre otras cosas porque la gran mayoría de las parejas no casadas acaban separándose, también las que tienen hijos".
El mayor problema de esta situación es que niega a los hijos la oportunidad de tener dos padres comprometidos diariamente con su bienestar material y psicológico. Y los niños de familias monoparentales sufren también las desventajas asociadas con los hijos del divorcio.Cohabitación, relación débil
Los autores consideran que el crecimiento de la cohabitación es una tendencia negativa, pues las parejas que cohabitan son por regla general más débiles que los matrimonios y dan lugar a un tipo de relación más pobre. "La cohabitación no implica el mismo nivel de compromiso moral y legal que el matrimonio; estas parejas a menudo no están de acuerdo sobre el estatus de su relación; y no reciben de sus amigos y familiares el apoyo social que reciben las parejas casadas".
Citan estudios según los cuales las parejas que cohabitan presentan mayores tasas de violencia doméstica, infidelidad sexual e inestabilidad, en comparación con las parejas casadas. La mayoría de los estudios muestran que las parejas que cohabitan antes de casarse tienen mayor riesgo de divorcio, en comparación con las parejas que se casan directamente sin cohabitación previa (aunque el riesgo de divorcio no parece ser superior en las parejas que solo cohabitan después de comprometerse).
La cohabitación no es el mejor ambiente tampoco para la crianza de los hijos. Según un reciente estudio, el 50% de los hijos nacidos en parejas de hecho verán que sus padres se han separado antes de cumplir los cinco años, mientras que en las parejas casadas eso lo experimentarán el 15% de los hijos".Hijos en parejas homosexuales
Los académicos advierten que "la actual investigación sobre los niños criados en parejas del mismo sexo es todavía inconcluyente y poco desarrollada: no tenemos estudios longitudinales, de amplia base y a largo plazo". "Sin embargo, amplia literatura científica sobre la crianza de los hijos indica que los dos sexos aportan diferentes talentos a la educación de los hijos, y que es beneficioso para los niños crecer estando a cargo de sus dos padres biológicos".
Más claro les parece que el matrimonio entre personas del mismo sexo solo puede perjudicar al concepto de matrimonio. "El matrimonio homosexual debilita más la idea de que procreación y matrimonio están conectados. Socava la idea de que los hijos necesitan un padre y una madre, debilitando aún más la norma social de que los hombres deben responsabilizarse de los hijos que engendran. Finalmente, el matrimonio homosexual corroerá probablemente las normas de la fidelidad sexual, desde el momento que los partidarios del matrimonio gay y las parejas de este tipo tienden a minusvalorar la importancia de la fidelidad sexual en su definición de matrimonio. Estudios sobre hombres que se han unido civilmente en Vermont indican que el 50% de ellos no valoran la fidelidad sexual, y que los índices de promiscuidad sexual son altos entre los varones gays".Cambiar es posible
Los autores proponen prestar especial atención a cinco áreas.
1. Proteger la concepción pública del matrimonio como la unión de un hombre con una mujer como esposo y esposa.
"La definición legal del matrimonio es influyente. Los jueces no deberían tratar de redefinir el matrimonio imponiendo una concepción jurídica del matrimonio, o declarando falsamente que nuestra idea histórica del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer se deriva del prejuicio o la sinrazón. La ley no debería trasladar a la próxima generación el falso mensaje de que el matrimonio es irrelevante o secundario, extendiendo los beneficios del matrimonio a las parejas o individuos no casados".
Para proteger la institución del matrimonio los firmantes proponen dirigirse a los representantes electos para pedirles que voten contra cualquier ley que altere el significado del matrimonio.
Sin embargo, precisan, "no nos oponemos a que dos o más personas, tanto si son parientes como si no, lleguen a acuerdos legales para compartir la propiedad, los seguros, tomar decisiones médicas por el otro, etc.".
Sí se oponen a que se dé a las parejas de hecho el mismo estatus que a las casadas. "Sería injusto e imprudente tanto imponer obligaciones maritales a gente que no quiere asumirlas como extender los beneficios del matrimonio a parejas que no están casadas".2. Ensayar reformas en las leyes de divorcio.
"Bajo la actual legislación americana de divorcio, los tribunales ofrecen menos protección al contrato matrimonial que a un contrato mercantil ordinario. Algunos de nosotros apoyamos volver a un sistema de divorcio basado en la culpa, otros no. Pero todos reconocemos que el sistema actual ha fracasado, tanto en términos éticos como prácticos, y necesita una reforma profunda".
Frente a los que propugnan un divorcio fácil como medio para defender a la mujer y a los niños en caso de violencia doméstica, los autores responden que este es un falso remedio para un asunto importante: "Ya que tanto los niños como los adultos sufren un riesgo mucho mayor de violencia doméstica y malos tratos en las uniones de hecho, fomentar altas tasas de fragmentación familiar no es una buena estrategia" para protegerlos.
Como propuestas concretas para frenar las rupturas matrimoniales, sugieren:
a) Ampliar los periodos de espera para el divorcio unilateral sin culpa. Requerir a las parejas de matrimonios que no sufren violencia que reciban un asesoramiento (religioso, secular o público) que les ayude a resolver sus diferencias y a renovar su compromiso matrimonial.
b) Permitir los pactos prematrimoniales restrictivos del divorcio para aquellas parejas que prefieran un compromiso matrimonial más fuerte que el que la ley prevé ahora.
c) Desarrollar en los tribunales los programas que incluyen intervenciones para casos de divorcio, para facilitar la reconciliación y mitigar la acritud y la litigiosidad.
d) Tener en cuenta los criterios de culpa de los cónyuges a la hora de distribuir sus propiedades, cuando son compatibles con el interés de los hijos. Las propiedades no deberían distribuirse del mismo modo entre el cónyuge que ha sido infiel o abusivo y el cónyuge inocente.
e) Crear programas pilotos de educación para el matrimonio e intervenciones en casos de divorcio en comunidades de alto riesgo, con programas tanto religiosos como civiles.3. No penalizar a los matrimonios de baja renta.
Los autores mantienen que el sistema fiscal y de asistencia social de EE.UU. trata sustancialmente mejor desde el punto de vista económico a las parejas de hecho que a las casadas. Citan los casos de las deducciones del impuesto sobre los rendimientos del trabajo y Medicaid.
4. Mejorar en el sistema fiscal las disposiciones a favor de la familia y de los hijos.
5. Proteger los intereses de los niños frente a la industria de la procreación artificial.
"Los padres que buscan descendencia merecen nuestra comprensión y apoyo. Pero no hasta el punto de crear deliberadamente toda una clase de niños privados de su derecho natural a saber sus orígenes y su profunda necesidad de un padre y una madre unidos".
Para proteger a los niños frente a los intereses de esta industria proponen:
a) Prohibir el anonimato en la donación de semen o de óvulos. "Los niños tienen derecho a conocer sus orígenes biológicos. Los adultos no deben privar a los niños de este derecho para satisfacer sus propios deseos de tener descendencia".
b) Considerar la posibilidad de que el uso de las tecnologías reproductivas se reserve a las parejas casadas.
c) Que la ley no permita crear niños legalmente huérfanos. "Exigir que los donantes de esperma (y/o las clínicas como agentes subrogados) sean responsables legal y económicamente de cualquier niño al que den origen y que no tenga padre legal".
"En definitiva, concluyen, las familias, las comunidades religiosas, las organizaciones comunitarias y los políticos deberían trabajar juntos para conseguir reforzar el matrimonio de modo que más niños sean criados por su madre y su padre en uniones duraderas y llenas de amor".

http://www.aceprensa.com/art.cgi?articulo=13000
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(1) El documento, titulado "Marriage and the Public Good: Ten Principles", es el resultado de debates académicos patrocinados por el Witherspoon Institute (Princeton, New Jersey). Hasta julio de 2006 había sido firmado por 71 profesores. Puede encontrarse en: http://winst.org/.

Monday, October 16, 2006

 

La influencia de la maternidad en la vida profesional

En busca de soluciones a la crisis de natalidad

¿Cómo repercute la llegada de un hijo en la vida profesional de la madre y del padre? El Instituto Nacional de Estudios Demográficos francés ha publicado un estudio (1) a partir de una encuesta realizada en 2004-2005 entre 9.745 hombres y mujeres de 20 a 49 años.


Los resultados muestran que, como es previsible, el comportamiento profesional de la madre se ve más afectado que el del padre. Pero las diferencias son mucho más amplias de lo que cabría esperar.

En el año que sigue al nacimiento del primer hijo, el 30% de las mujeres declaran que su actividad profesional se ha visto modificada, ya se trate de un cambio de horarios, de estatuto, de intensidad del trabajo o un abandono del trabajo; en el segundo hijo, el 46% de las mujeres reconocen una modificación de su dedicación profesional; y tras el tercero, un 56%. En cambio, para los hombres, el rango del nacimiento tiene poco impacto sobre la dedicación profesional, pues los cambios afectan solo al 6 ó 7% de los padres en cualquiera de los casos.

Varios factores influyen en la permanencia o el abandono del trabajo en el caso de las mujeres. En primer lugar, el número de hijos. La proporción de mujeres sin empleo, ya sean inactivas, en permiso de maternidad o en paro, aumenta con el número de hijos. En el año siguiente al nacimiento de un hijo, el 38% de las madres no trabajan si es el primero, el 51% si es el segundo, y el 69% si es el tercero.

Las interrupciones temporales o la reducción del tiempo de trabajo son más frecuentes tras el nacimiento del segundo o del tercer hijo. En el caso de Francia, se nota la influencia del subsidio parental de educación, que se concede a las personas que desean dedicarse a la educación de sus hijos a partir del segundo. La prestación (en torno a 500 euros mensuales) compensa en parte el cese de actividad profesional. Al beneficiario se le reserva su puesto de trabajo durante tres años. En 2003, se beneficiaban de esta situación 562.500 familias.

Pero en el caso de las madres que tenían un empleo antes del nacimiento, las interrupciones del trabajo son de corta duración. Al cabo de dos años, más de la mitad han vuelto a trabajar.

Las características del empleo son el segundo factor influyente. Las madres con contratos de duración determinada, las que tienen menos titulación y las del sector privado antes que las del público, son las que más tienden a dejar el trabajo.

También influye la historia familiar: después de un nacimiento, las mujeres cuyas madres han trabajado siempre mantienen más a menudo que las otras su trayectoria profesional.

Y, lógicamente, la situación económica es determinante: las madres solas o las que viven con un parado reducen menos a menudo su actividad.

Un nacimiento tiene también consecuencias sobre las personas sin empleo, especialmente para los hombres. El 58% de los hombres que están en paro antes de un nacimiento, intensifican la búsqueda de empleo o logran un trabajo en el año siguiente, mientras que solo el 25% de las desempleadas lo consiguen. Es decir, la paternidad estimula a los hombres en paro y desanima a buscar empleo a las paradas.

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(1) Ariane Pailhé y Anne Solaz, "Vie professionnelle et naissanc: la charge de la conciliation repose essentiellement sur les femmes", Population et Sociétés, nº 426 (septiembre 2006).

Ver también Las nuevas políticas pronatalistas en Europa y Más ayudas para las familias en Alemania.

http://www.aceprensa.com/art.cgi?articulo=12966

Wednesday, October 11, 2006

 

Octubre: mes del Rosari


Amb motiu de la festa de la Mare de Déu del Roser celebrada el passat 7 d'octubre, Benet XVI recorda que en aquest dia la Mare de Déu ens convida a descobrir de nou la bellesa d'aquesta oració, senzilla i profunda.

L'oració del Rosari i les missions, dues característiques del mes d'octubre, van ser els temes de reflexió de Benet XVI en l'últim Àngelus resat pel papa a Castelgandolfo, abans del retorn a Roma."Dissabte , 7 d'octubre -va dir el Papa-, celebrem la festa de la Nostra Senyora del Roser, i és com si, cada any, la Mare de Déu ens convidés a descobrir de nou la bellesa d'aquesta oració, senzilla i profunda". Després, va recordar que Joan Pau II va ser "un gran apòstol del Rosari" i va esmentar la carta apostòlica "Rosarium Virginis Mariae", que havia dedicat a aquesta oració."El Rosari -va prosseguir- és una oració contemplativa i cristocèntrica, inseparable de la meditació de la Sagrada Escriptura. És la pregària del cristià que avança en la peregrinació de la fe, seguint Jesús, precedit per Maria".El Papa va convidar tothom a resar aquest mes el Rosari "en família, en les comunitats i en les parròquies per les intencions del Papa, per la missió de l'Església i per la pau al món".

http://www.opusdei.cat/art.php?p=19370

Thursday, September 28, 2006

 

Funesta manía de pensar

Reproduïm un article de "La Vanguardia" del dilluns 25 de setembre de 2006

ANTONI PUIGVERD

LAS MAYORES matanzas del siglo XX (el más bárbaro de la historia) derivan de la Razón mayúscula: el gulag y los campos nazis.

Ya que tanto nos preocupa la paz, ya que casi todos los que se atribuyen la recta vía interpretativa del progresismo acusan a Benedicto XVI de cultivar prejuicios, de fomentar el choque de civilizaciones, de expresarse con pueril incompetencia política y de falta de autocrítica, ya que tanto nos preocupan los gestos occidentales ante el mundo islámico, empecemos por el principio. Estaremos de acuerdo en que el mayor error de la política occidental contemporánea se ha producido en Iraq. La segunda invasión - lo estamos viendo- supera, para EE. UU., las repercusiones negativas de Vietnam. Por sus desalentadoras consecuencias directas (aumento del terrorismo y del desorden mundiales). Y también por sus derivadas indirectas: confirma el añejo sentimiento de humillación del mundo árabe en sus relaciones con el occidente cristiano. Pues bien, en este punto clave, el Vaticano ha sido el único poder occidental radicalmente comprometido con la paz. Karol Wojtyla no sólo trabajó denodadamente para evitar la segunda invasión de Iraq, sino que también se opuso a la primera, una guerra en la que colaboró, recordémoslo, toda la Europa democrática, empezando por la España que presidía el modernizador y laico Felipe González. Es chocante leer estos días artículos hinchados de superioridad moral. Sacando de contexto una cita erudita, se recuerdan los tópicos más sudados sobre las cruzadas y demás errores del catolicismo de Estado. Pero se olvidan los muchos errores que con los árabes ha cometido la clase política española y europea contemporánea. Y se silencian todas las referencias a los errores perpetrados durante los siglos XIX y XX por los países coloniales de tinte liberal, socialdemócrata, conservador o comunista. Acabo de leer un libro que recomiendo vivamente (Tormenta en Oriente Próximo,de Milton Viorst, Ed. Debate), sobre el choque entre el oriente musulmán y el occidente cristiano. Algunos capítulos son francamente deprimentes para un hijo de la tradición democrática europea. Relatan las obscenas trampas que los gobiernos ingleses y franceses tejieron alrededor de 1914 en la zona del Creciente Fértil: estimularon, primero, y después traicionaron, el nacionalismo árabe del jerife Husayn mientras hundían el decadente imperio turco y se quedaban con sus despojos. Según Milton Viorst, en aquellos años el naciente nacionalismo árabe incluso se mostraba abierto al que iba a ser el otro gran factor de conflicto: "Husayn comunicó en repetidas ocasiones su voluntad de aceptar una patria judía dentro de la nación árabe (...) pidiendo a los árabes de Palestina que recibieran a los judíos con los brazos abiertos". Es deprimente constatar que el irresoluble y trágico nudo gordiano de Oriente Próximo podía haber tenido una mejor evolución histórica si las potencias europeas, en lugar de trabajar con miope perspectiva egoísta, hubieran sido fieles a los valores liberales que encarnaban. No se trata de culpabilizar a los europeos de hoy de los errores de sus antepasados. Pero, habida cuenta de que la muy meditada conferencia del Papa ha provocado entre nosotros tantas bromas y pomposas condenas, uno tiene la obligación intelectual de preguntarse: ¿de qué irrefutable mina ideológica procede toda esta galería crítica? ¿Sobre qué superioridad moral se alimenta? No existe una sola corriente ideológica que no tenga muertos en el armario. La revolución de los derechos humanos se impuso gracias al invento de Mr. Guillotin. Y las mayores matanzas del siglo XX (el más bárbaro de la historia) derivan de la Razón mayúscula: el gulag soviético y los campos de exterminio nazi. Comunismo y nazismo fueron ideologías totalitarias que pretendían construir un hombre nuevo a partir de visiones abstractas. Las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki redondean el cuadro trágico del siglo XX: matanzas colosales en nombre de la libertad. "Las religiones - dice un tópico mil veces repetido estos días- han dejado un rastro de muerte superior al de las patrias". Los que repiten el tópico olvidan los impensables monstruos que la razón soñó en el siglo XX. Ninguna ideología está libre de culpa. Por esto es conveniente distanciarse de todo fundamentalismo. Por eso era tan interesante la conferencia de Benedicto XVI en Ratisbona, en la que reafirmó con extrema sutilidad la alianza entre Fe y Razón. En lugar de ser saludado, cuando menos, como un elevado contertulio intelectual, Ratzinger ha recibido más palos retóricos entre nosotros que los fanáticos que asesinan monjas, queman iglesias y amenazan la libertad de expresión. Ratzinger levantó la bandera de la complejidad, pero los supuestamente ilustrados le censuran por no constreñir su discurso a lo políticamente correcto. En lugar de defenderle por tener la valentía, siendo un líder religioso, de razonar como un pensador, le acusan de ser un mal político. Los partidarios de los valores ilustrados deberían haber sentido, cuando menos, curiosidad por los planteamientos de un conferenciante que cuestionaba no solamente los límites de la Fe, sino también los de la Razón. El siglo XX puso en evidencia estos límites y la realidad los cuestiona cada día, pero los sacristanes del progresismo, en lugar de aceptar el reto de Ratzinger, se sirven de las viejas armas anticlericales: descalifican al adversario, le cargan todas las culpas de la historia y se divierten un rato a costa de su funesta manía de pensar.

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