Thursday, September 28, 2006
Funesta manía de pensar
Reproduïm un article de "La Vanguardia" del dilluns 25 de setembre de 2006
ANTONI PUIGVERD
LAS MAYORES matanzas del siglo XX (el más bárbaro de la historia) derivan de la Razón mayúscula: el gulag y los campos nazis.
Ya que tanto nos preocupa la paz, ya que casi todos los que se atribuyen la recta vía interpretativa del progresismo acusan a Benedicto XVI de cultivar prejuicios, de fomentar el choque de civilizaciones, de expresarse con pueril incompetencia política y de falta de autocrítica, ya que tanto nos preocupan los gestos occidentales ante el mundo islámico, empecemos por el principio. Estaremos de acuerdo en que el mayor error de la política occidental contemporánea se ha producido en Iraq. La segunda invasión - lo estamos viendo- supera, para EE. UU., las repercusiones negativas de Vietnam. Por sus desalentadoras consecuencias directas (aumento del terrorismo y del desorden mundiales). Y también por sus derivadas indirectas: confirma el añejo sentimiento de humillación del mundo árabe en sus relaciones con el occidente cristiano. Pues bien, en este punto clave, el Vaticano ha sido el único poder occidental radicalmente comprometido con la paz. Karol Wojtyla no sólo trabajó denodadamente para evitar la segunda invasión de Iraq, sino que también se opuso a la primera, una guerra en la que colaboró, recordémoslo, toda la Europa democrática, empezando por la España que presidía el modernizador y laico Felipe González. Es chocante leer estos días artículos hinchados de superioridad moral. Sacando de contexto una cita erudita, se recuerdan los tópicos más sudados sobre las cruzadas y demás errores del catolicismo de Estado. Pero se olvidan los muchos errores que con los árabes ha cometido la clase política española y europea contemporánea. Y se silencian todas las referencias a los errores perpetrados durante los siglos XIX y XX por los países coloniales de tinte liberal, socialdemócrata, conservador o comunista. Acabo de leer un libro que recomiendo vivamente (Tormenta en Oriente Próximo,de Milton Viorst, Ed. Debate), sobre el choque entre el oriente musulmán y el occidente cristiano. Algunos capítulos son francamente deprimentes para un hijo de la tradición democrática europea. Relatan las obscenas trampas que los gobiernos ingleses y franceses tejieron alrededor de 1914 en la zona del Creciente Fértil: estimularon, primero, y después traicionaron, el nacionalismo árabe del jerife Husayn mientras hundían el decadente imperio turco y se quedaban con sus despojos. Según Milton Viorst, en aquellos años el naciente nacionalismo árabe incluso se mostraba abierto al que iba a ser el otro gran factor de conflicto: "Husayn comunicó en repetidas ocasiones su voluntad de aceptar una patria judía dentro de la nación árabe (...) pidiendo a los árabes de Palestina que recibieran a los judíos con los brazos abiertos". Es deprimente constatar que el irresoluble y trágico nudo gordiano de Oriente Próximo podía haber tenido una mejor evolución histórica si las potencias europeas, en lugar de trabajar con miope perspectiva egoísta, hubieran sido fieles a los valores liberales que encarnaban. No se trata de culpabilizar a los europeos de hoy de los errores de sus antepasados. Pero, habida cuenta de que la muy meditada conferencia del Papa ha provocado entre nosotros tantas bromas y pomposas condenas, uno tiene la obligación intelectual de preguntarse: ¿de qué irrefutable mina ideológica procede toda esta galería crítica? ¿Sobre qué superioridad moral se alimenta? No existe una sola corriente ideológica que no tenga muertos en el armario. La revolución de los derechos humanos se impuso gracias al invento de Mr. Guillotin. Y las mayores matanzas del siglo XX (el más bárbaro de la historia) derivan de la Razón mayúscula: el gulag soviético y los campos de exterminio nazi. Comunismo y nazismo fueron ideologías totalitarias que pretendían construir un hombre nuevo a partir de visiones abstractas. Las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki redondean el cuadro trágico del siglo XX: matanzas colosales en nombre de la libertad. "Las religiones - dice un tópico mil veces repetido estos días- han dejado un rastro de muerte superior al de las patrias". Los que repiten el tópico olvidan los impensables monstruos que la razón soñó en el siglo XX. Ninguna ideología está libre de culpa. Por esto es conveniente distanciarse de todo fundamentalismo. Por eso era tan interesante la conferencia de Benedicto XVI en Ratisbona, en la que reafirmó con extrema sutilidad la alianza entre Fe y Razón. En lugar de ser saludado, cuando menos, como un elevado contertulio intelectual, Ratzinger ha recibido más palos retóricos entre nosotros que los fanáticos que asesinan monjas, queman iglesias y amenazan la libertad de expresión. Ratzinger levantó la bandera de la complejidad, pero los supuestamente ilustrados le censuran por no constreñir su discurso a lo políticamente correcto. En lugar de defenderle por tener la valentía, siendo un líder religioso, de razonar como un pensador, le acusan de ser un mal político. Los partidarios de los valores ilustrados deberían haber sentido, cuando menos, curiosidad por los planteamientos de un conferenciante que cuestionaba no solamente los límites de la Fe, sino también los de la Razón. El siglo XX puso en evidencia estos límites y la realidad los cuestiona cada día, pero los sacristanes del progresismo, en lugar de aceptar el reto de Ratzinger, se sirven de las viejas armas anticlericales: descalifican al adversario, le cargan todas las culpas de la historia y se divierten un rato a costa de su funesta manía de pensar.
ANTONI PUIGVERD
LAS MAYORES matanzas del siglo XX (el más bárbaro de la historia) derivan de la Razón mayúscula: el gulag y los campos nazis.
Ya que tanto nos preocupa la paz, ya que casi todos los que se atribuyen la recta vía interpretativa del progresismo acusan a Benedicto XVI de cultivar prejuicios, de fomentar el choque de civilizaciones, de expresarse con pueril incompetencia política y de falta de autocrítica, ya que tanto nos preocupan los gestos occidentales ante el mundo islámico, empecemos por el principio. Estaremos de acuerdo en que el mayor error de la política occidental contemporánea se ha producido en Iraq. La segunda invasión - lo estamos viendo- supera, para EE. UU., las repercusiones negativas de Vietnam. Por sus desalentadoras consecuencias directas (aumento del terrorismo y del desorden mundiales). Y también por sus derivadas indirectas: confirma el añejo sentimiento de humillación del mundo árabe en sus relaciones con el occidente cristiano. Pues bien, en este punto clave, el Vaticano ha sido el único poder occidental radicalmente comprometido con la paz. Karol Wojtyla no sólo trabajó denodadamente para evitar la segunda invasión de Iraq, sino que también se opuso a la primera, una guerra en la que colaboró, recordémoslo, toda la Europa democrática, empezando por la España que presidía el modernizador y laico Felipe González. Es chocante leer estos días artículos hinchados de superioridad moral. Sacando de contexto una cita erudita, se recuerdan los tópicos más sudados sobre las cruzadas y demás errores del catolicismo de Estado. Pero se olvidan los muchos errores que con los árabes ha cometido la clase política española y europea contemporánea. Y se silencian todas las referencias a los errores perpetrados durante los siglos XIX y XX por los países coloniales de tinte liberal, socialdemócrata, conservador o comunista. Acabo de leer un libro que recomiendo vivamente (Tormenta en Oriente Próximo,de Milton Viorst, Ed. Debate), sobre el choque entre el oriente musulmán y el occidente cristiano. Algunos capítulos son francamente deprimentes para un hijo de la tradición democrática europea. Relatan las obscenas trampas que los gobiernos ingleses y franceses tejieron alrededor de 1914 en la zona del Creciente Fértil: estimularon, primero, y después traicionaron, el nacionalismo árabe del jerife Husayn mientras hundían el decadente imperio turco y se quedaban con sus despojos. Según Milton Viorst, en aquellos años el naciente nacionalismo árabe incluso se mostraba abierto al que iba a ser el otro gran factor de conflicto: "Husayn comunicó en repetidas ocasiones su voluntad de aceptar una patria judía dentro de la nación árabe (...) pidiendo a los árabes de Palestina que recibieran a los judíos con los brazos abiertos". Es deprimente constatar que el irresoluble y trágico nudo gordiano de Oriente Próximo podía haber tenido una mejor evolución histórica si las potencias europeas, en lugar de trabajar con miope perspectiva egoísta, hubieran sido fieles a los valores liberales que encarnaban. No se trata de culpabilizar a los europeos de hoy de los errores de sus antepasados. Pero, habida cuenta de que la muy meditada conferencia del Papa ha provocado entre nosotros tantas bromas y pomposas condenas, uno tiene la obligación intelectual de preguntarse: ¿de qué irrefutable mina ideológica procede toda esta galería crítica? ¿Sobre qué superioridad moral se alimenta? No existe una sola corriente ideológica que no tenga muertos en el armario. La revolución de los derechos humanos se impuso gracias al invento de Mr. Guillotin. Y las mayores matanzas del siglo XX (el más bárbaro de la historia) derivan de la Razón mayúscula: el gulag soviético y los campos de exterminio nazi. Comunismo y nazismo fueron ideologías totalitarias que pretendían construir un hombre nuevo a partir de visiones abstractas. Las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki redondean el cuadro trágico del siglo XX: matanzas colosales en nombre de la libertad. "Las religiones - dice un tópico mil veces repetido estos días- han dejado un rastro de muerte superior al de las patrias". Los que repiten el tópico olvidan los impensables monstruos que la razón soñó en el siglo XX. Ninguna ideología está libre de culpa. Por esto es conveniente distanciarse de todo fundamentalismo. Por eso era tan interesante la conferencia de Benedicto XVI en Ratisbona, en la que reafirmó con extrema sutilidad la alianza entre Fe y Razón. En lugar de ser saludado, cuando menos, como un elevado contertulio intelectual, Ratzinger ha recibido más palos retóricos entre nosotros que los fanáticos que asesinan monjas, queman iglesias y amenazan la libertad de expresión. Ratzinger levantó la bandera de la complejidad, pero los supuestamente ilustrados le censuran por no constreñir su discurso a lo políticamente correcto. En lugar de defenderle por tener la valentía, siendo un líder religioso, de razonar como un pensador, le acusan de ser un mal político. Los partidarios de los valores ilustrados deberían haber sentido, cuando menos, curiosidad por los planteamientos de un conferenciante que cuestionaba no solamente los límites de la Fe, sino también los de la Razón. El siglo XX puso en evidencia estos límites y la realidad los cuestiona cada día, pero los sacristanes del progresismo, en lugar de aceptar el reto de Ratzinger, se sirven de las viejas armas anticlericales: descalifican al adversario, le cargan todas las culpas de la historia y se divierten un rato a costa de su funesta manía de pensar.
Thursday, September 21, 2006
El Papa, la razón y el islam
¿Qué ha pasado para que el discurso más académico de Benedicto XVI en su visita a Baviera, pronunciado en la Universidad de Ratisbona, haya despertado un inesperado aluvión de críticas de portavoces musulmanes? Como suele ocurrir en estos casos, las primeras críticas suelen transmitir una idea simplificada –el Papa habría dicho que el islam es una religión violenta–, y los que vienen detrás se limitan ya a atacar a quien ha pronunciado tal «ofensa», sin preocuparse de conocer el texto y el contexto original.
El discurso pronunciado por Benedicto XVI el 12 de septiembre no versa sobre las relaciones entre el cristianismo y el islam, sino sobre «Fe, razón y universidad». El tema central es una cuestión muy querida en la reflexión del teólogo Ratzinger: la racionalidad de la fe, el interrogarse sobre Dios por medio de la razón, la convergencia entre la fe bíblica y la filosofía griega.
En este contexto, y con el estilo habitual de un académico que hace una cita que viene bien para el desarrollo de su tema, menciona el diálogo entre el emperador bizantino Manuel II Paleólogo (1350-1425) y un erudito persa sobre el cristianismo y el islam. Manuel II Paleólogo, hijo del emperador, había sido rehén en la corte otomana, sufrió la constante presión turca sobre Constantinopla y fue un erudito, autor de obras teológicas y retóricas.
Los párrafos incriminados dicen así: «En el séptimo coloquio editado por el profesor Khoury, el emperador toca el tema de la "jihad" (guerra santa). Seguramente el emperador sabía que en la sura 2, 256 se lee: "Ninguna constricción en las cosas de la fe". Es una de las suras del periodo inicial en el que Mahoma mismo aún no tenía poder y estaba amenazado. Pero, naturalmente, el Emperador conocía también las disposiciones, desarrolladas sucesivamente y fijadas en el Corán, acerca la guerra santa. Sin detenerse en los particulares, como la diferencia de trato entre aquellos que poseen el "Libro" y los "incrédulos", él, en modo sorprendentemente brusco, se dirige a su interlocutor simplemente con la pregunta central sobre la relación entre religión y violencia, en general, diciendo: "Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba". El Emperador explica así minuciosamente las razones por las cuales la difusión de la fe mediante la violencia es una cosa irracional. La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma. "Dios no goza de la sangre; no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Quien por lo tanto quiere conducir a otro a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, no de la violencia ni de la amenaza"».
Lo que Benedicto XVI quiere destacar aquí no es el «brusco» juicio del emperador sobre la acción de Mahoma, sino la concepción cristiana del modo de actuar de Dios. «La afirmación decisiva –prosigue Benedicto XVI– en esta argumentación contra la conversión mediante la violencia es: no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios (...). Para la doctrina musulmana, en cambio, Dios es absolutamente trascendente. Su voluntad no está ligada a ninguna de nuestras categorías, incluso a la de la racionalidad».
De lo que está hablando el Papa es «del encuentro entre fe y razón, entre auténtica Ilustración y religión. Partiendo verdaderamente desde la íntima naturaleza de la fe cristiana y, al mismo tiempo, desde la naturaleza del pensamiento helenístico fusionado ya con la fe, Manuel II podía decir: No actuar "con el logos" es contrario a la naturaleza de Dios». Dios no actúa de modo arbitrario, sino de acuerdo con la razón creadora; y el hombre, para cumplir el proyecto divino, debe actuar conforme a la razón.Dos modos de concebir a Dios
Benedicto XVI contrapone aquí dos modos de concebir la trascendencia divina. En un caso, «la trascendencia y la diversidad de Dios son acentuadas en modo tan exagerado, que también nuestra razón, nuestro sentido del verdadero y del bien no son ya un verdadero reflejo de Dios, cuyas posibilidades abismales permanecen para nosotros eternamente inalcanzables y escondidas tras sus decisiones efectivas. En contraste con ello, la fe de la Iglesia se ha atenido siempre a la convicción de que entre Dios y nosotros, entre su eterno Espíritu creador y nuestra razón creada, existe una verdadera analogía».
El secretario de Estado vaticano, cardenal Bertone, ha aclarado en un comunicado que al citar el juicio del emperador bizantino Manuel II Paleólogo, el Santo Padre no pretendía asumirlo, sino sólo utilizarlo para desarrollar en un contexto académico «algunas reflexiones sobre el tema de la relación entre religión y violencia en general y concluir con un claro y radical rechazo de la motivación religiosa de la violencia, independientemente de donde proceda».
No se trata de un problema de choque de civilizaciones. El mismo comunicado recuerda la advertencia, dirigida en otro discurso de Benedicto XVI a la cultura occidental secularizada, para que se evite «el desprecio de Dios y el cinismo que considera la irrisión de lo sacro como un derecho de la libertad».
En el mismo discurso en la Universidad de Ratisbona el Papa ha afirmado que la dimensión religiosa es esencial para un fructuoso diálogo entre culturas: «Las culturas profundamente religiosas del mundo ven la exclusión de lo divino de la universalidad de la razón como un ataque a sus convicciones más íntimas. Una razón que es sorda ante lo divino y que relega a la religión al ámbito de las subculturas es incapaz de participar en el diálogo entre las culturas».
Los portavoces islámicos deberían comprender que Benedicto XVI, al defender la apertura de la modernidad a Dios, está abriendo también espacio para todas las religiones. Y deberían plantearse si las dificultades del islam para encontrar su lugar en el mundo moderno provienen, no de los enemigos exteriores siempre invocados (los nuevos «cruzados», el Occidente agresor, los colonialistas), sino de un problema no resuelto entre la razón y la fe coránica.
http://www.aceprensa.com/art.cgi?articulo=12914
El discurso pronunciado por Benedicto XVI el 12 de septiembre no versa sobre las relaciones entre el cristianismo y el islam, sino sobre «Fe, razón y universidad». El tema central es una cuestión muy querida en la reflexión del teólogo Ratzinger: la racionalidad de la fe, el interrogarse sobre Dios por medio de la razón, la convergencia entre la fe bíblica y la filosofía griega.
En este contexto, y con el estilo habitual de un académico que hace una cita que viene bien para el desarrollo de su tema, menciona el diálogo entre el emperador bizantino Manuel II Paleólogo (1350-1425) y un erudito persa sobre el cristianismo y el islam. Manuel II Paleólogo, hijo del emperador, había sido rehén en la corte otomana, sufrió la constante presión turca sobre Constantinopla y fue un erudito, autor de obras teológicas y retóricas.
Los párrafos incriminados dicen así: «En el séptimo coloquio editado por el profesor Khoury, el emperador toca el tema de la "jihad" (guerra santa). Seguramente el emperador sabía que en la sura 2, 256 se lee: "Ninguna constricción en las cosas de la fe". Es una de las suras del periodo inicial en el que Mahoma mismo aún no tenía poder y estaba amenazado. Pero, naturalmente, el Emperador conocía también las disposiciones, desarrolladas sucesivamente y fijadas en el Corán, acerca la guerra santa. Sin detenerse en los particulares, como la diferencia de trato entre aquellos que poseen el "Libro" y los "incrédulos", él, en modo sorprendentemente brusco, se dirige a su interlocutor simplemente con la pregunta central sobre la relación entre religión y violencia, en general, diciendo: "Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba". El Emperador explica así minuciosamente las razones por las cuales la difusión de la fe mediante la violencia es una cosa irracional. La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma. "Dios no goza de la sangre; no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Quien por lo tanto quiere conducir a otro a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, no de la violencia ni de la amenaza"».
Lo que Benedicto XVI quiere destacar aquí no es el «brusco» juicio del emperador sobre la acción de Mahoma, sino la concepción cristiana del modo de actuar de Dios. «La afirmación decisiva –prosigue Benedicto XVI– en esta argumentación contra la conversión mediante la violencia es: no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios (...). Para la doctrina musulmana, en cambio, Dios es absolutamente trascendente. Su voluntad no está ligada a ninguna de nuestras categorías, incluso a la de la racionalidad».
De lo que está hablando el Papa es «del encuentro entre fe y razón, entre auténtica Ilustración y religión. Partiendo verdaderamente desde la íntima naturaleza de la fe cristiana y, al mismo tiempo, desde la naturaleza del pensamiento helenístico fusionado ya con la fe, Manuel II podía decir: No actuar "con el logos" es contrario a la naturaleza de Dios». Dios no actúa de modo arbitrario, sino de acuerdo con la razón creadora; y el hombre, para cumplir el proyecto divino, debe actuar conforme a la razón.Dos modos de concebir a Dios
Benedicto XVI contrapone aquí dos modos de concebir la trascendencia divina. En un caso, «la trascendencia y la diversidad de Dios son acentuadas en modo tan exagerado, que también nuestra razón, nuestro sentido del verdadero y del bien no son ya un verdadero reflejo de Dios, cuyas posibilidades abismales permanecen para nosotros eternamente inalcanzables y escondidas tras sus decisiones efectivas. En contraste con ello, la fe de la Iglesia se ha atenido siempre a la convicción de que entre Dios y nosotros, entre su eterno Espíritu creador y nuestra razón creada, existe una verdadera analogía».
El secretario de Estado vaticano, cardenal Bertone, ha aclarado en un comunicado que al citar el juicio del emperador bizantino Manuel II Paleólogo, el Santo Padre no pretendía asumirlo, sino sólo utilizarlo para desarrollar en un contexto académico «algunas reflexiones sobre el tema de la relación entre religión y violencia en general y concluir con un claro y radical rechazo de la motivación religiosa de la violencia, independientemente de donde proceda».
No se trata de un problema de choque de civilizaciones. El mismo comunicado recuerda la advertencia, dirigida en otro discurso de Benedicto XVI a la cultura occidental secularizada, para que se evite «el desprecio de Dios y el cinismo que considera la irrisión de lo sacro como un derecho de la libertad».
En el mismo discurso en la Universidad de Ratisbona el Papa ha afirmado que la dimensión religiosa es esencial para un fructuoso diálogo entre culturas: «Las culturas profundamente religiosas del mundo ven la exclusión de lo divino de la universalidad de la razón como un ataque a sus convicciones más íntimas. Una razón que es sorda ante lo divino y que relega a la religión al ámbito de las subculturas es incapaz de participar en el diálogo entre las culturas».
Los portavoces islámicos deberían comprender que Benedicto XVI, al defender la apertura de la modernidad a Dios, está abriendo también espacio para todas las religiones. Y deberían plantearse si las dificultades del islam para encontrar su lugar en el mundo moderno provienen, no de los enemigos exteriores siempre invocados (los nuevos «cruzados», el Occidente agresor, los colonialistas), sino de un problema no resuelto entre la razón y la fe coránica.
http://www.aceprensa.com/art.cgi?articulo=12914
Thursday, September 07, 2006
Paso a la generación del “messenger”
Los jóvenes usuarios de la mensajería instantánea y de los “blogs” cambian el modo de disfrutar de la cultura y el entretenimiento.
La literatura tecnológica y de comunicación en Estados Unidos trata este año con especial interés la innovación que está incorporando la generación de los "IMers", los jóvenes del "instant messaging" (IM). Su modo de usar Internet está suponiendo además un gran revuelo de los sitios de entretenimiento, cultura y música, así como en los medios de comunicación. Esta generación dice adiós al estar a solas con el ordenador y da la bienvenida a la socialización en red y al contenido móvil.
La generación del ordenador personal, que ha liderado los últimos veinte años las tecnologías de la información, ya tiene su relevo en los nacidos después de 1980. Estos forman de hecho la primera generación de personas que han crecido íntegramente en la cultura de Internet y de las diferentes tecnologías digitales. Sin duda, el mercado de los PC (o Mac) sigue siendo elevado; pero lo importante no es eso, sino que los menores de 25 años hoy están utilizándolos de modo muy distinto.
En 2005, dos tercios de jóvenes de 13 a 21 años enviaron más mensajes a través del IM que por e-mail. Muchos ya tienen su "blog" o un espacio personal en algún sitio atractivo (como YouTube.com).¿Cómo son los IMers?
La transición ha sido bastante natural. Para ellos entrar en Internet ha sido entrar en redes de amigos, parientes, compañeros de clase u otras personas del mundo real. Su familiaridad con la tecnología les permite comunicarse con igual facilidad enviando un texto, corto o largo, o una foto, o un video, o llamando por teléfono. MySpace o Friendster saben que esto es así, y también por supuesto Yahoo, Google o MSN están explotando estas oportunidades.
El concepto del estilo de vida que los define es el "always on": siempre en marcha, conectados en cualquier lugar y momento, no al estilo de los estresados adultos, sino como forma natural de comunicación.
Conectados. Mediante mensajes de texto, listas de distribución de correo electrónico, "chats", "blogs", telefonía vía Internet, "videochats", etc. No es la pasiva conexión de la pantalla televisiva, sino la de la comunicación persona a persona. Por eso no prestarán atención a las webs o sitios que no permitan la interactividad, no se fiarán de ellas.
Creativos. Son la misma generación nacida con los videojuegos –los "gamers"–, que convierten la creación de contenidos originales en todo un entretenimiento. Son los que lanzan a la web espacios personales de distintos contenidos; videos realizados por ellos mismos, nuevas versiones de canciones ("remix"), listas de favoritos, etc.
Editores. También editan sus contenidos en la red, publican o cuelgan obras multimedia, los comparten con sus contactos o, sencillamente forman un grupo de aficionados. Y, por supuesto, también son "blogueros". Ya se conocen más de 4 millones de "blogs" elaborados por jóvenes de 12 a 17 años. Además, el 40% de ellos confiesan visitar "blogs" y leerlos, frente al 27% de los adultos de 29 a 40 años.
Movibles. Quieren movilidad. De ahí que estén entrando con fuerza en el mercado de los más pequeños (los que aún no han llegado a los 13) las consolas tipo PSP, con un radio de acción de wi-fi, "chat", etc. Ellos prefieren tener los contenidos audiovisuales en soportes móviles, sobre todo reproductores de MP3 con video, iPod o teléfono móvil.
Menos influenciables por la publicidad. También se conoce que dan más valor a una recomendación en red, el consejo de un foro, antes que un anuncio tradicional. Eso no indica que no sean sensibles a las marcas –lo son–, sino que su sistema de confianza de los "emisores" sencillamente es distinto.
Objetivo del mercado y oportunidad. Todas las empresas lo saben; no sólo las que ofrecen programas a estos "IMers", sino también el sector de contenidos, de telefonia, de hardware, de ropa o productos de consumo.Todo en un solo "espacio"
¿Qué hay detrás de esas expectativas de crecimiento de Internet? Sin duda, además de la multiplicación del tráfico, de visitantes, de descargas, de usuarios de servicios digitales totalmente integrados (teléfono, mensajería, documentos, música, etc.), de relaciones personales y sociales, hay una cultura de compartir cuyas buenas esencias pueden ser exprimidas por padres, profesores y adultos. Un nuevo estilo de vida en un nuevo espacio social que no sustituye el del mundo físico, sino que lo fortalece y amplía.
Como dijo recientemente en la Universidad de Stanford Mary Meeker, consultora de Morgan Stanley, las predicciones de lo que será la sociedad de la información se sacan mirando lo que hacen ahora los niños: ese es el futuro.
Aunque la familia y los amigos son su principal fuente de relaciones, los "IMers" detectan que sus padres no saben exactamente de qué va todo ese asunto. Además de enseñarnos a sintonizar el video, configurar el móvil, los niños pueden ahora llevar a las generaciones predecesoras a un mundo más personal y comunicado. Quizá se levanten preocupaciones viejas sobre el uso de ese medio entre los "IMers". Pero también debe importarnos entrar en algunas de sus coordenadas, para traerlas al campo educativo, y revitalizarlos.Todas las empresas los cortejan
Rupert Murdoch (editor de, entre otros diarios, "The Times", "The Sun"...) ha reconocido que su emporio de medios ha vivido al margen del fenómeno Internet estas décadas. Pero quiere recuperar el tiempo perdido, y ha invertido 580 millones de dólares en MySpace.com, una de las comunidades virtuales más numerosas. Desde entonces está incorporando otros servicios IP (los basados en el Internet Protocol), como Skype, un servicio de voz vía Internet, o busca acuerdos con portales clásicos como Yahoo, AOL o MSN.
El valor de estos negocios se multiplica. La mism Skype, fundada en 2002 por Niklas Zennström y Janus Friis –quien creara poco antes el famoso programa P2P Kazaa–, fue comprada por eBay en el invierno pasado por nada menos que 2.600 millones de dólares.
Yahoo ha comprado un sitio de compartir fotos (Flickr), al igual que American On Line (AOL) está adquiriendo sitios de "blogs". Estas mismas empresas saben que esta generación buscará sobre todo servicios gratuitos, no es muy dada a tener que pagar un "royalty" excesivo por usar o tener marca. Por eso ya hay un procesador de textos, Writely (www.writely.com), para poder escribir un documento, colaborar en su elaboración vía e-mail con quien el autor quiera, publicarlo como "blog" o enviarlo a un profesor como trabajo de curso. Es la cultura y educación de redes abiertas al estilo Wikipedia. Se comprende la preocupación de Microsoft, Adobe u otras compañías que tradicionalmente venían vendiendo cultura, formación y herramientas de trabajo.
El fenómeno iPod de Apple es muy fuerte en Estados Unidos, pero ya se han levantado de hecho ciertas alarmas –de momento sólo predicciones–. ¿Por qué? Porque a los más jóvenes no les gusta nada que el iPod no sea inalámbrico, que no permita compartir la música directamente, o que vengan los archivos con tantas limitaciones de la marca.
También las empresas de entretenimiento audiovisual (Disney, por ejemplo, o cadenas de televisión como ABC, NBC o, en España, Antena 3 o Tele 5) están probando modos de difundir contenidos con estos criterios. No con las pautas de un telespectador clásico, sino móviles, activos, con posibilidad de respuesta, etc.
Quedará para otro momento la revisión que esto supone en las normas de "copyright", todavía anclada en estilo de vida de los años setenta. O dejemos simplemente que estos jóvenes lleguen a diputados, senadores o abogados: seguro que su ley no será como la actual.
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Fuentes: revista Always On, primavera 2006 (www.alwayson.goingon.com); informes del Pew Internet & American Life Project, disponibles en www.pewinternet.org.
http://www.aceprensa.com/art.cgi?articulo=12875
La literatura tecnológica y de comunicación en Estados Unidos trata este año con especial interés la innovación que está incorporando la generación de los "IMers", los jóvenes del "instant messaging" (IM). Su modo de usar Internet está suponiendo además un gran revuelo de los sitios de entretenimiento, cultura y música, así como en los medios de comunicación. Esta generación dice adiós al estar a solas con el ordenador y da la bienvenida a la socialización en red y al contenido móvil.
La generación del ordenador personal, que ha liderado los últimos veinte años las tecnologías de la información, ya tiene su relevo en los nacidos después de 1980. Estos forman de hecho la primera generación de personas que han crecido íntegramente en la cultura de Internet y de las diferentes tecnologías digitales. Sin duda, el mercado de los PC (o Mac) sigue siendo elevado; pero lo importante no es eso, sino que los menores de 25 años hoy están utilizándolos de modo muy distinto.
En 2005, dos tercios de jóvenes de 13 a 21 años enviaron más mensajes a través del IM que por e-mail. Muchos ya tienen su "blog" o un espacio personal en algún sitio atractivo (como YouTube.com).¿Cómo son los IMers?
La transición ha sido bastante natural. Para ellos entrar en Internet ha sido entrar en redes de amigos, parientes, compañeros de clase u otras personas del mundo real. Su familiaridad con la tecnología les permite comunicarse con igual facilidad enviando un texto, corto o largo, o una foto, o un video, o llamando por teléfono. MySpace o Friendster saben que esto es así, y también por supuesto Yahoo, Google o MSN están explotando estas oportunidades.
El concepto del estilo de vida que los define es el "always on": siempre en marcha, conectados en cualquier lugar y momento, no al estilo de los estresados adultos, sino como forma natural de comunicación.
Conectados. Mediante mensajes de texto, listas de distribución de correo electrónico, "chats", "blogs", telefonía vía Internet, "videochats", etc. No es la pasiva conexión de la pantalla televisiva, sino la de la comunicación persona a persona. Por eso no prestarán atención a las webs o sitios que no permitan la interactividad, no se fiarán de ellas.
Creativos. Son la misma generación nacida con los videojuegos –los "gamers"–, que convierten la creación de contenidos originales en todo un entretenimiento. Son los que lanzan a la web espacios personales de distintos contenidos; videos realizados por ellos mismos, nuevas versiones de canciones ("remix"), listas de favoritos, etc.
Editores. También editan sus contenidos en la red, publican o cuelgan obras multimedia, los comparten con sus contactos o, sencillamente forman un grupo de aficionados. Y, por supuesto, también son "blogueros". Ya se conocen más de 4 millones de "blogs" elaborados por jóvenes de 12 a 17 años. Además, el 40% de ellos confiesan visitar "blogs" y leerlos, frente al 27% de los adultos de 29 a 40 años.
Movibles. Quieren movilidad. De ahí que estén entrando con fuerza en el mercado de los más pequeños (los que aún no han llegado a los 13) las consolas tipo PSP, con un radio de acción de wi-fi, "chat", etc. Ellos prefieren tener los contenidos audiovisuales en soportes móviles, sobre todo reproductores de MP3 con video, iPod o teléfono móvil.
Menos influenciables por la publicidad. También se conoce que dan más valor a una recomendación en red, el consejo de un foro, antes que un anuncio tradicional. Eso no indica que no sean sensibles a las marcas –lo son–, sino que su sistema de confianza de los "emisores" sencillamente es distinto.
Objetivo del mercado y oportunidad. Todas las empresas lo saben; no sólo las que ofrecen programas a estos "IMers", sino también el sector de contenidos, de telefonia, de hardware, de ropa o productos de consumo.Todo en un solo "espacio"
¿Qué hay detrás de esas expectativas de crecimiento de Internet? Sin duda, además de la multiplicación del tráfico, de visitantes, de descargas, de usuarios de servicios digitales totalmente integrados (teléfono, mensajería, documentos, música, etc.), de relaciones personales y sociales, hay una cultura de compartir cuyas buenas esencias pueden ser exprimidas por padres, profesores y adultos. Un nuevo estilo de vida en un nuevo espacio social que no sustituye el del mundo físico, sino que lo fortalece y amplía.
Como dijo recientemente en la Universidad de Stanford Mary Meeker, consultora de Morgan Stanley, las predicciones de lo que será la sociedad de la información se sacan mirando lo que hacen ahora los niños: ese es el futuro.
Aunque la familia y los amigos son su principal fuente de relaciones, los "IMers" detectan que sus padres no saben exactamente de qué va todo ese asunto. Además de enseñarnos a sintonizar el video, configurar el móvil, los niños pueden ahora llevar a las generaciones predecesoras a un mundo más personal y comunicado. Quizá se levanten preocupaciones viejas sobre el uso de ese medio entre los "IMers". Pero también debe importarnos entrar en algunas de sus coordenadas, para traerlas al campo educativo, y revitalizarlos.Todas las empresas los cortejan
Rupert Murdoch (editor de, entre otros diarios, "The Times", "The Sun"...) ha reconocido que su emporio de medios ha vivido al margen del fenómeno Internet estas décadas. Pero quiere recuperar el tiempo perdido, y ha invertido 580 millones de dólares en MySpace.com, una de las comunidades virtuales más numerosas. Desde entonces está incorporando otros servicios IP (los basados en el Internet Protocol), como Skype, un servicio de voz vía Internet, o busca acuerdos con portales clásicos como Yahoo, AOL o MSN.
El valor de estos negocios se multiplica. La mism Skype, fundada en 2002 por Niklas Zennström y Janus Friis –quien creara poco antes el famoso programa P2P Kazaa–, fue comprada por eBay en el invierno pasado por nada menos que 2.600 millones de dólares.
Yahoo ha comprado un sitio de compartir fotos (Flickr), al igual que American On Line (AOL) está adquiriendo sitios de "blogs". Estas mismas empresas saben que esta generación buscará sobre todo servicios gratuitos, no es muy dada a tener que pagar un "royalty" excesivo por usar o tener marca. Por eso ya hay un procesador de textos, Writely (www.writely.com), para poder escribir un documento, colaborar en su elaboración vía e-mail con quien el autor quiera, publicarlo como "blog" o enviarlo a un profesor como trabajo de curso. Es la cultura y educación de redes abiertas al estilo Wikipedia. Se comprende la preocupación de Microsoft, Adobe u otras compañías que tradicionalmente venían vendiendo cultura, formación y herramientas de trabajo.
El fenómeno iPod de Apple es muy fuerte en Estados Unidos, pero ya se han levantado de hecho ciertas alarmas –de momento sólo predicciones–. ¿Por qué? Porque a los más jóvenes no les gusta nada que el iPod no sea inalámbrico, que no permita compartir la música directamente, o que vengan los archivos con tantas limitaciones de la marca.
También las empresas de entretenimiento audiovisual (Disney, por ejemplo, o cadenas de televisión como ABC, NBC o, en España, Antena 3 o Tele 5) están probando modos de difundir contenidos con estos criterios. No con las pautas de un telespectador clásico, sino móviles, activos, con posibilidad de respuesta, etc.
Quedará para otro momento la revisión que esto supone en las normas de "copyright", todavía anclada en estilo de vida de los años setenta. O dejemos simplemente que estos jóvenes lleguen a diputados, senadores o abogados: seguro que su ley no será como la actual.
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Fuentes: revista Always On, primavera 2006 (www.alwayson.goingon.com); informes del Pew Internet & American Life Project, disponibles en www.pewinternet.org.
http://www.aceprensa.com/art.cgi?articulo=12875